RECOMENDACIONES BIBLIOGRÁFICAS

Crimen, criminales y reos: la delincuencia y su prevención en la antigua Provincia de Santiago.
Autora: Iglesias Estepa, Raquel.
Ed. Nigratrea, S.L.
Colleción Libros da Brétema, nº 10.
2007.
I.S.B.N.: 978-84-95364-48-7-AS
30,00 €

Los ensayos (según la edición de 1.595 de Marie de Gournay).
Autor: Michel de Montaigne
Ed. Acantilado
Edición y traducción de J. Bayodd Brau.
nº 153
2007.
I.S.B.N.: 978-84-96834-17-0
58,00 €

Del arte de cocinar: obra del maestro Bartolomeo Scappi, cocinero privado del papa Pio V (1.570).
Autor: Bartolomeo Scappi
Ed. Trea, S.L.
2004.
I.S.B.N.: 978-84-97041-13-55
85,00 €

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TASCHEN: el arte en tu biblioteca

Se trata de una editorial alemana con sede en Colonia y sucursales en las principales capitales mundiales. Está especializada en la edición de libros de arte, que ponen en tu mano, a precios realmente asequibles, las obras de inmumerables artistas de todos los tiempos. A modo de ejemplo, entre mis últimas adquisiciones se encuentran los volúmenes VAN GOGH, IMPRESSIONISM, ambos al mísero precio de 10 €, y el ATLAS MAIOR de Jean Blaeu, obra maestra de la cartografía universal. Este último resulta un poquito más caro, 150 €, pero la edición bien los merece.

PICADILLO: la cocina popular hecha poesia

Así recoge el gran, en todos los sentidos, Picadillo (Manuel María de Parga y Puga), en su libro recetario “La Cocina Práctica”(Ed. Everest Galicia, 2001), tras deleitarnos con la “fórmula” que un atigua cura de Rianxo utilizaba para escabechar ostras, una curiosa receta para cocer percebes:

“No es necesario ser madame de Thebes,
ni saber brujería o cartomancia,
ni haber nacido en Inglaterra o Francia,
para saber guisar percebes.
Lo dificil del trance es darse traza
para encontrarlos gordos en la plaza;
ya que, no siendo buzo o marinero,
le es imposible a todo cocinero
procurarlos en el medio de la caza,
como se alcalzan liebres y perdices
sin miedo a romperse las narices;
que es muy fuerte arañar en duro risco
por la busca y captura de un marisco
que cuando está bien gordo y comestible,
se oculta bajo un mar inaccesible,
y solo está al alcance de la mano
si se halla delgaducho, o en el verano,
cuando sabe el indino
que al comerlo se trastorna el intestino.
Una vez el molusco en la cocina
la receta cualquiera la adivina.
Con agua y sal, en pote, van al fuego,
se sopla un poco, y a comerlos luego,
Como fin de receta:
no los comáis jamás sin servilleta
que os tape todo el busto,
si quereis evitaros un disgusto.

ALFREDO TELLA
(equis)”