CASA JOSÉ: la tradición hecha arte

Visitamos hoy un pequeño restaurante familiar sito en el municipio de Valga, Pontevedra (Avda. de A Coruña, 8; Tf: 986 559 504) que hace de los buenos productos de la tierra la marca de la casa. Que nadie espere una gran elaboración en los platos ni una espectacular presentación. Lo fundamental es la materia prima. Destacan entre sus propuestas los pescados cocinados a la manera tradicional (merluza a la gallega, besugo al horno…) y una cierta variedad de mariscos. El plato fuerte, LA LAMPREA, así, con mayúsculas. En la temporada de comida, cientos, incluso miles de personas peregrinan a diario desde los lugares más insospechados para saborear este suculento majar. Para finalizar, a modo de postre, que nadie se olvide de pedir sus famosas cañas de crema, siempre recien hechas y crujientes. Precio medio, 30 €. Menú del día, 8 €

PICADILLO: la cocina popular hecha poesia

Así recoge el gran, en todos los sentidos, Picadillo (Manuel María de Parga y Puga), en su libro recetario “La Cocina Práctica”(Ed. Everest Galicia, 2001), tras deleitarnos con la “fórmula” que un atigua cura de Rianxo utilizaba para escabechar ostras, una curiosa receta para cocer percebes:

“No es necesario ser madame de Thebes,
ni saber brujería o cartomancia,
ni haber nacido en Inglaterra o Francia,
para saber guisar percebes.
Lo dificil del trance es darse traza
para encontrarlos gordos en la plaza;
ya que, no siendo buzo o marinero,
le es imposible a todo cocinero
procurarlos en el medio de la caza,
como se alcalzan liebres y perdices
sin miedo a romperse las narices;
que es muy fuerte arañar en duro risco
por la busca y captura de un marisco
que cuando está bien gordo y comestible,
se oculta bajo un mar inaccesible,
y solo está al alcance de la mano
si se halla delgaducho, o en el verano,
cuando sabe el indino
que al comerlo se trastorna el intestino.
Una vez el molusco en la cocina
la receta cualquiera la adivina.
Con agua y sal, en pote, van al fuego,
se sopla un poco, y a comerlos luego,
Como fin de receta:
no los comáis jamás sin servilleta
que os tape todo el busto,
si quereis evitaros un disgusto.

ALFREDO TELLA
(equis)”